-Esta mañana no estabas...
-Lo sé, me he ido antes de que te despertases.
-¿Por qué?
-No quería que te acostumbrases a verme allí cada mañana, a tu lado. Igual que no quiero que te acostumbres a llamarme cada día, ni a salir conmigo por Madrid, ni a que te de besos por cada broma pesada que me haces. Tampoco quiero que te acostumbres a mi mirada, ni a mi risa, ni a mi pelo, ni a mis labios, ni a mis andares, ni a mi ropa, ni a mi olor... Simplemente, no quiero que te acostumbres a nada, ni siquiera a saber que existo...
-No te entiendo...
-Mira, es muy simple, la costumbre, termina en amor. Un amor al cual no corresponderé, y me iré. Entonces echarás de menos todas esas cosas a las que te acostumbraste, y de las que te enamoraste por la costumbre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario